Autor: JOHN ORTBERG del Libro "Todos somos normales hasta que nos conocen"
Las comunidades necesitan que haya tensiones para poder crecer y hacerse más profundas. Las tensiones proceden de los conflictos... Una tensión o dificultad puede ser señal de que se aproxima una nueva gracia de parte de Dios. Pero hay que verla con sabiduría y humanidad. JEAN VANIER
Le voy a hacer una advertencia anticipada. Lo que está a punto de leer contiene un nivel poco solemne de revelación de sí mismo. Si usted es una persona de buen gusto, o tiene un estómago delicado, es mejor que se salte hasta el primer subtitulo de este capítulo.
(Eso es lo que pensaba)
Un día, hace ya muchos años, cuando teníamos tres hijos menos de cinco años, hicimos un largo viaje por carretera. Los tres niños estaban dormidos, lo cual significa que mi esposa, que normalmente estaba con ellos en la casa todo el día, tenía unos momentos dorados de silencio.
Lo que más me avergüenza es que cuando hacemos un viaje largo, yo soy el que más tiene que estar haciendo paradas todo el tiempo para ir al baño. Todos los demás en la familia tienen una capacidad de retención francamente inhumana. Es como viajar con cuatro camellos.
- Tengo que parar - le dije a mi esposa en un punto.
- ¡No, no vas a parar! - fue su respuesta-. Los niños están dormidos todos. Si detienes el auto, se van a despertar. Voy a perder esta quietud. Si me amas, si eres hombre, no detengas este auto.
Me aguanté cuanto pude (unos treinta segundos) y me detuve en la gasolinera siguiente.
Entré calladamente de nuevo en el auto y traté de cerrar la puerta con delicadeza. Un chasquido. Pero en el asiento de atrás ya había una cosita pequeñita que se estaba empezando a agitar.
<<El bebé está despierto>>, dijo Nancy. Eso fue todo. Aquellas palabras y después el silencio. Ahora bien, ¿cree que sólo me estaba dando una información neutral acerca del estado de conciencia del bebé?
Continuará...
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